Gabrielle rules!
Lunes 8 de febrero. Como dicen las abuelitas, no hay plazo que no se cumpla ni impuesto que no se pague. Llegó el momento de grabar las voces. Conscientes que no iba a ser una tarea fácil, decidimos llamar a la mejor partera del pueblo: la maestra Gabrielle Guzmán. Ella, a su corta edad, es una gran cantante y una talentosa productora, sin contar que es toda una especialista en hacer cantar hasta a las piedras. Cuenta la leyenda que cuando Gabrielle nació, lloró afinado y en la escala de blues...
La canción elegida para abrir el gorgorello fue Princesa, tal vez por ser una de las más sencillas vocalmente hablando. Compuesta hace algunos años en la carretera que une a San Luis Potosí y Zacatecas, esta rolita venía circulando con la llanta de refacción. Es la historia de un amor adolescente, de esa época lejana en los que las parejas se permitían de todo, incluso quererse. Ahora es un fósil incrustado en el miocardio, testimonio en verso de un amor quijotesco, de ésos que alteran las pupilas y deforman a las Aldonzas hasta volverlas Dulcineas. Yo no lo sé de cierto, pero supongo que todavía quedan por allí algunos amantes dedicados, de aquellos que velan sus armas escribiendo sonetos de amor: mis respetos y mi admiración para esos valientes, seguro que musas no les van faltar. Al final, como en el libro de Cervantes, la de la Princesa fue una historia que no prosperó, pero la canción se quedó en nuestro repertorio. Solemos abrir los conciertos con esa rola, contrastándola con las lúbricas décimas de Con todo respeto. Consciente de que llevaría algunas rimas fáciles clavadas en mi conciencia, decidí hacer lo que Hugo Sánchez nunca se atrevió a intentar: hacer cambios drásticos de última hora. Después de pasar por la vulkanizadora, las nuevas estrofas quedaron así:
No sé por dónde empezar
disculpa el lugar común
mi guitarra está nerviosa
y trata de decirte cosas
que te quiere y que te extraña
y que se ha quedado en San Luis
para buscar en tus manos
lo que no ha encontrado aquí
No sé si es carta o canción
declaración o poema
streaptease del corazón
o en el alma tengo una gotera
es Sancho Panza que sigue
soñando con Dulcinea
son las rayas sin el tigre
serenata en tu banqueta
chocolates para tu tristeza
Princesa
Siguiendo las vías del tren
me fui buscando tus huellas
y sólo quiero que sepas
que mi mundo está al revés
no me obedecen los pies
soy todo un rompecabezas
pero aquí me tiene alteza
a las órdenes de usted
a tus órdenes estoy
Princesa
La Mula trabajando
No sé por dónde empezar...
De esta forma, la canción conserva su aire de apendejamiento adolescente, que tal vez sea su mayor virtud, pero sin dejar tantas cuentas que saldar con la Real Academia de la Lengua. A pesar de que los cambios en la lírica funcionaban y de que hasta el portero estaba anotando goles, algo no iba bien con la grabación de Princesa, ¿qué podía ser? ¿Estaba muy lento el beat? ¿O muy rápido? Quizá estaban faltando los coros, o había que tomar riesgos con la melodía vocal...
Comenzaba a sentirse un poco de frustración en el ambiente, y bien conoce Maradona a lo que sabe un gol anotado con la mano. Ya nos estábamos resignando a dejarla así cuando de pronto saltó del barco una idea de náufrago: era la armonía lo que no estaba en el tono correcto. Grabada originalmente en Sol Mayor, la canción ofrece mayores posiblidades en La, incluso en Si bemol. Hubo protestas, rechifla y mentadas desde gayola. Es cierto que esta solución requería de más trabajo -volver a grabar la mayor parte de los instrumentos y hasta replantearse los solos de la guitarra y la armónica-, pero al menos teníamos una puerta, al parecer no quedaba de otra. Pare de sufrir: para no perder la sesión, decidimos transportar la armonía temporalmente, con la alquimia digital de Edenir López. Total, a ver qué pasa...
Marisoul grabando
Con el cambio de tono, cambiaron el humor y las posibilidades de la noche, que se convirtió en fiesta, grabando primero la voz principal y más tarde los coros a cargo de Marisoul y de Gabrielle, hasta bien crecida la madrugada. Porque en detallar una frasecita simple, como soy todo un rompecabezas (que puede cantarse de cincuenta formas distintas) uno puede pasarse dos horas y media. Al final resultó que vinieron al estudio todas las primas de Ray Charles, y allí estábamos todos, buscándole tres pies al gato para ponerle calcetines -eso es cantar-, con el gusto de ver como nuestro Godzilla salía del cascarón. Media botella de sotol, cinco cafés, nueve quesadillas y ciento treinta y cuatro tomas después, las voces de Princesa estaban terminadas. Deuda eterna con Gabrielle Guzmán y su enorme talento... Gracias comadre!
la última y nos vamos
Continuará...

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