martes 11 de enero de 2011

Día 13: Mucho humo y pocas nueces


Fredy y sus balas de salva


9 de enero. Conforme las grabación avanza, comienza a perfilarse el sonido final de las canciones, pero el grado de tensión aumenta en cuanto aparecen las dificultades técnicas. Nuestro décimo tercer día de grabación podría resumirse en dos palabras: ruido y humo. Se fraguaba una muy buena sesión de guitarras entre Fredy y Frino. Había dos formas de hacerlo: la manera clásica, en la que cada quien graba sus partes en momentos distintos, o intentarlo de forma simultánea, como nos sugirió nuestro buen amigo Federico Luna. La grabación simultánea puede perder en precisión, pero gana en cuanto a expresividad, así que nos decidimos por la sugerencia de Fede. Ya habíamos hecho "Mis pedazos de canción" y "Sin Gabriela" cuando de pronto, un sonido venido quien sabe de dónde comenzó a comerse los tracks que ya teníamos dados por definitivos: los acordes rítmicos de "Sin Gabriela", el bajo en "Mula de Sietes": todo estaba siendo devorado por las invisibles fauces de una termita digital. Bautizado con el metafórico apodo de "patitas de ratón", el ruido que escupían las bocinas era lo suficientemente perceptible para desesperar al Mahatma Gandhi en sus oraciones. Íbamos a necesitar un fumigador urgente si no queríamos que nuestras rolas terminaran hechas astillas. Se declaró una pausa obligatoria, tal vez comer algo nos haría bien...


El Oso antes de la acción

Lanudo existencialista


La clave de todo está en la cafeína...

...y en la nicotina.

Regresamos de la comida obligatoria más que dispuestos a trabajar. De nada sirvió apagar luces, remover cables, cambiar micrófonos o limpiar el bajo y las guitarras: cuando despertamos el ruido todavía estaba allí, riéndose de nuestros intentos por aniquilarlo. Surgieron las hipótesis: variaciones de voltaje, ruidos del preamp, pérdida de una frecuencia al pasar por la interfase. Y de pronto, vino el terremoto: más allá del ruido, la mezcladora soltó una bocanada de humo. Diez segundos más tarde, en la sala había más humo que en un concierto de Selena o de Judas Priest. Y eso de que el humo es igual a fuego y que el fuego es igual a peligro es una ecuación universal. Así que a apagar todo y conservar la calma...

Nuestras amibas acústicas con ruido, ruido y ruido...


Continuará...