sábado 15 de enero de 2011

Día 19: en las fauces del asfalto


Frino afinando

Viernes 14 enero. Regresamos al estudio armados de dos poderosos reguladores de voltaje como feroz estrategia contra las famosas patitas de ratón: si algún roedor digital anidaba en nuestros tracks, no tardaría en caer en estas ratoneras con fusibles de 3 amperes. Los temas programados para la sesión son Sin Gabriela (hay que corregir las guitarras rítmicas), hacer las los acompañamientos de Malamuerte y grabar casi todo de Potros de trapo y estopa, una rola a la que hemos olvidado casi desde el primer día.
Me preocupan dos temas fundamentales para el disco: Águila o sol y Mula de sietes, que hasta ahora son sólo dos frágiles esqueletos de batería, vestigios de otros tiempos que esperan en silencio a ser desenterrados. "Ojalá pudiéramos grabar hoy el bajo de esas dos", pienso mientras busco los filtros para el café en las alacenas de la cocina de Metztli, de fondo ya se escuchan las pisadas del bajo. El Oso Mandujano no dice nada, pero se nota que está ansioso por grabar. Si las ratoneras funcionan como esperamos, hoy tendrá que hacer el solo de Malamuerte, en el que ha estado trabajando durante toda la semana. Malamuerte se perfila para ser la canción que abra el disco Se ha convertido rápidamente en nuestra favorita para tocar. Es la rola más reciente que he compuesto, (hará unos cuatro meses) y ya la estrenamos en un concierto acústico en Tlatelolco y en Ciudad Neza a principios de diciembre. Es un tema que nos prende a todos, en el que Fredy, Marisoul y el Oso hacen solos. Desde que vi la versión de Disney, a los seis años, he sido fan de Alicia en el país de las maravillas, y en esta rola intento hacer un pequeño homenaje al mundo de Lewis Carroll, contrapunteándolo con el desencanto que siento por la realidad del México actual:

...en las fauces del asfalto,
se desangra lento un colibrí,
cuando Alicia sale a trabajar
con su nocturno disfraz
y fuma en la esquina.
Sólo un gato la vigila,
maullando en la noche
sus peores mentiras
y un colchón de Malamuerte
rechina en su oído,
rechina en su mente
queriendo salir y gritar...

Escucho al Oso repasar su solo en el bajo mientras Edenir reconecta la interfase y la computadora. En secreto, estoy seguro que él también teme que las patitas de ratón aparezcan de nuevo. Tal vez por eso, los últimos días en el estudio se han ido volviendo pesados y los avances poco visibles, pero hoy traemos los reguladores y muchas ganas de terminar un disco. Dos tazas de arábica sin azúcar más tarde, ya estamos listos para iniciar la sesión. Conecto a Gaby, mi guitarra Cort de media caja, en el Fender que ya calienta bulbos en uno de los reguladores. Los foquitos parpadean y no dejo de preguntarme si hoy también tendremos a Mickey Mouse bailando tap sobre nuestro disco, espero que no...



Edenir López, Merlín del Cubase

...se desangra lento un colibrí...

Terminamos la primera toma de Sin Gabriela más nerviosos que un pulpo en cuaresma. El resultado: una cálida guitarra sin ruido ¡las ratoneras funcionaban! Rehicimos la toma tres veces más, esta vez disfrutando cada acorde por partida doble. Después de seleccionar la mejor toma nos fuimos directo a talonear en las banquetas Malamuerte. Tras algunas correcciones en la armonía, hicimos también cuatro tomas, ni rastros del ruido, y la sesión apenas iba comenzando...
Poco después de la comida (que fue por turnos y casi por ósmosis, para ganar tiempo) ya teníamos hechas también las guitarras base y la mitad de los solos de Potros de trapo y estopa. Y es que por más bien que se haya estudiado y ensayado una canción, siempre se llega al estudio a cambiar cosas, y tal vez por eso los potros de Fredy terminaron pastando en diferentes escalas a las que habíamos previsto, todo sea por el Rocanrol. A media tarde llegaba el turno del Oso Mandujano, que esperaba su turno al bat hacía tres entradas. Contrario a lo previsto, prefirió iniciar con una de las rolas pendientes, Mula de sietes, que además de ser la canción que bautiza a la banda, tiene (como Malamuerte) una estrofa dedicada a Alicia Liedell, la del país de las maravillas:

...pobre de Alicia, en este lugar
las maravillas nunca encontró
y hoy un ratón, como sacristán
lleva sus restos rumbo al panteón...

La toma de entrada fue buena, y tras un poco de alquimia de Edenir López, ese Merlín del cubase, teníamos ya números a favor en el saldo. Tocaba el turno del solo de bajo de Malamuerte...


los avances hasta hoy


Continuará...